Suturas de la memoria
Nombre recurrente en toda antología o catastro del teatro argentino contemporáneo, Daniel Veronese ha ganado un reconocimiento creciente en la cartelera santiaguina a partir de la visita de compañías trasandinas con trabajos de su autoría y dirección.
En esas creaciones han quedado de manifiesto las zonas pantanosas por las que se desplaza su escritura al torcer el sentido de anécdotas aparentemente realistas, hasta hacerlas estallar y desnudar la violencia, la desazón o la catástrofe que anida en el cotidiano.
Son piezas que generan climas enrarecidos a costa de actuaciones en permanente tensión e intérpretes que estructuran su trabajo desde una insondable crispación interna.
Es la mirada de época que levanta el autor en torno al estado social de su país y que cristaliza en obras emblemáticas estrenadas en la escena off de Buenos Aires, como “Mujeres soñaron caballos” o “Equívoca fuga de señorita apretando pañuelo de encaje sobre su pecho”.
Esta última data de 1997 y es llevada a escena en el Teatro del Puente por Rafael Contreras (”Mónologo de Flash”, “El extraño viaje de Joaquín”, “Orestes Reyes”).
La inexplicable huida de una muchacha (Martina) y las cartas que deja a sus padres, una amiga y un novio secreto en la era pre-correo electrónico conforman el puzzle medular de la trama, cuyo origen remite a los detenidos desaparecidos de la dictadura argentina y a la manera en que las suturas de la memoria disuelven -tarde o temprano- los rastros de quienes se ha querido.
Desprovisto del contexto original, el material conserva su densidad simbólica y convierte la pugna por apropiarse de los recuerdos en una imagen elocuente de cómo los individuos se aferran a conflictos absurdos para apaciguar la angustia de pérdida, abandono o muerte.
La obra contiene además un tópico familiar en Veronese que hace de los animales (en este caso, los perros) una metáfora de las pulsiones denegadas por la especie humana, y que acá parecen aludir a la violencia más oscura (acaso la del torturador).
La versión local potencia el entorno con una iluminación de inusual precisión (Ana Luisa Campusano) que, a poco andar, se convierte en un factor decisivo para contrapesar el tono a ratos farsesco e impostado que adoptan las actuaciones (Mario Soto, Manuel Ortiz, Elisa Vallejos, Sebastián Layseca), ancladas aun en la forma o en un registro de comedia de situaciones, que frena el desgarrador humor negro del original.
Como es esperable a causa de su oficio e inteligencia interpretativa, Catalina Saavedra (en la foto superior) se conduce con aplomo en el rol de la madre y compone un trabajo equidistante de la desesperación y la sospecha que deja a la vista las contradicciones, traiciones, dolores y ambigüedades del personaje, al punto de ubicarlo en el terreno incierto y paradójico desde el que escribe el autor.
Su presencia emerge como un factor determinante en una puesta que probablemente gane espesura a lo largo de la temporada.
Dramaturgia: Daniel Veronese / Dirección: Rafael Contreras / Elenco: Catalina Saavedra, Mario Soto, Manuel Ortiz, Elisa Vallejos, Sebastián Layseca / Diseño: Ana Luisa Campusano / Asistencia Dirección y Producción: M. Paz Grandjean.
Duración: 75 minutos / Temporada: Teatro del Puente. Del 2 de julio al 16 de agosto. Viernes a domingo a las 20 horas / $4.000 y $2.000 / Reservas: 7324883.