“Caín”: Espectros de la devastación
Montaje número 17 en la producción del grupo La María, “Caín” muestra un territorio devastado donde el sistema
económico ha cedido al colapso y las reglas de la competencia han dado lugar a una confrontación feroz que estrecha la suerte de la especie humana.
La obra escrita y dirigida por Alexis Moreno alude desde su título a una raza maldita –como consigna el relato bíblico-, introduce referencias al Chile actual y especula con la agudización de las condicionantes de un sistema neoliberal que fuerza las pugnas de clase.
En las cuatro situaciones que integran la puesta prima una atmósfera asfixiante y apocalíptica gracias al uso de una pantalla que cubre la totalidad de la boca del escenario, difuminando el espacio y generando una perspectiva sombría.
La dramaturgia introduce elementos del género del terror que se entremezclan con imágenes inquietantes y alegatos desesperanzados de los sobrevivientes a la hecatombe: padres, profesores y alumnos que deambulan con magulladuras y mutaciones a flor de piel, llevando máscaras protectoras, hambrientos de un vínculo que apacigüe la angustia.
Como en los primeros trabajos de la compañía (en particular, en las obras que fueron parte de la Trilogía Negra), el sarcasmo hace las veces de catalizador de la tensión y va a la par de la conciencia que los personajes tienen de su fracaso.
Pero a diferencia del pesimismo activo que se imponía en esas creaciones –y que torcía aparentemente la suerte de los protagonistas-, acá se instala una pesadumbre aplastante de principio a fin, que no ofrece salidas y que socava incluso las lealtades filiales, como si el autor hubiera trocado también su mirada del país por un agudo desencanto.
De hecho, un verbo violento copa progresivamente los diálogos en medio de la desesperación y da lugar a un habla sucia y cargada que sedimenta los cuerpos de los actores –Alexandra von Hummel, Tamara Acosta, Rodrigo Soto y Alexis Moreno-, quienes transitan con arrojo por zonas de emociones pantanosas y alcanzan interpretaciones de tanta hondura como ímpetu, en especial durante los monólogos, auxiliados por micrófonos ambientales.
La estampa enrarecida se potencia con el diseño de escenografía de Rodrigo Ruiz y la iluminación de Ricardo Romero, que en conjunto dotan de profundidad de campo a la escena gracias al establecimiento de matices cromáticos, el emplazamiento de dos series de ventanales derruidos en los costados del escenario, la movilidad de grandes estructuras que recortan la acción al fondo y el delicado juego de sombras que permite la pantalla.
En ese entorno, los personajes adquieren el cariz de espectros de la devastación y su suerte configura una alegoría de crisis terminal.
“Caín”, de compañía La María. En Sala Santo Domingo de la Universidad Mayor (Santo Domingo 711). Jueves a sábado a las 21.00 y domingo a las 20.00 horas. $5.000 y $2.000.